Démosle el Domingo la máxima audiencia a Jordi Evole en la Sexta

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Démosle el Domingo la máxima audiencia a Jordi Evole en la Sexta y evitar el
cierre de su programa, por culpa de ciertos individuos que forman parte del
oligopolio de la energía y que piden la cabeza de Jordi Évole.
Estos individuos se han dirigido a Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta
(que controla Antena 3 y la Sexta) para intentar cerrar el mejor programa de
este país.

“Parece que el programa del pasado domingo de “Salvados” (recordad, en la
Sexta a las 21:30) ha causado un gran revuelo en el sector de las
eléctricas. Y es que por primera vez un periodista se ha atrevido a
denunciar lo que todos sabemos por experiencia: la situación de oligopolio,
la falta de transparencia, la complicidad con los políticos y sus
beneficios exagerados a cuenta de nuestros bolsillos. Estos gigantes no sólo
tienen en su nómina a ex ministros y ex presidentes (¿como pago de
favores?), también engordan a un buen número de periodistas para que
defiendan con la pluma sus intereses. Y además, debido a la situación de
crisis de los medios de comunicación, utilizan el arma de la inversión en
publicidad para garantizar que siempre tendrán tratamientos favorables.
Lo de Jordi Évole los ha descolocado. Por primera vez un periodista
quijotesco se atreve a arremeter contra los colosales molinos. ¡Y con un 12%
de audiencia! Porque no les importaría si lo siguiesen cuatro gatos, pero
eran varios millones los que estaban viendo el programa. Esto ha provocado
una airada protesta (o amenaza) del oligopolio, que se ha dirigido a Manuel
Lara, presidente del Grupo Planeta (que controla Antena 3 y la Sexta) para
exigirle un espacio en el que poder lavar su imagen.

Me temo que la temeridad de Jordi Évole, el periodista más valiente que
tenemos hoy en España, puede costarle el programa. Por favor, no os lo
perdáis el próximo domingo. Hay que darle un 15% de audiencia para que, si
Lara cede a la presión de los ladrones del oligopolio y retira el programa,
que no se diga que fue por falta de seguidores.
Es necesario proteger a los que dan la cara por todos.
Queremos remarcar lo tremendamente valiente que es Jordi évole al atacar la
corrupción y monopolios de este país, sabemos perfectamente que el
periodismo esta lleno de mercenarios que no merecen el nombre de periodista.
Por eso consideramos fundamental que todos apoyemos la labor de JORDI.”
El follonero, se ha ganado los respetos de los periodistas más renombrados
de este país, es un periodista, que saca los colores a todos estos
sinvergüenzas que roban a los ciudadanos.

2º parte.

Su vuelta a la tele, con Ciudadano Klínex, ha logrado su récord histórico de audiencia, liderando su franja horaria por primera vez. De esta forma, el programa ha alcazado un 15.5 por ciento de share con 2.696.000 fieles. Además, la segunda entrega, de reposición, también ha mantenido el interés del 13,8% de share y 2.580.000 espectadores.

Hace sólo un puñado de años, los directivos de nuestras cadenas no hubieran confiado en este tipo de programa. Creían que el público quería desconectar viendo la televisión y no plantar cara a la realidad. A pesar de este prejuicio y con ayuda de los tiempos convulsos, Évole ha conseguido dar en la diana del periodismo que más interesa: comprometido que no es sinónimo de aburrido. Y es que Salvados consigue fusionar la curiosidad periodística más cercana con el montaje envolvente de la mejor serie de ficción. Pero no es ficción. Es hacer un formato que une a la perfección un instinto televisivo indispensable y un sentido periodístico encomiable. Para ello, además de un excelente guion, en Salvados cuenta con una realización visual que acaricia las imágenes y que no olvida la importancia de las músicas, los sonidos y los detalles para llegar aún más al espectador.

Puede gustar más o menos el espacio de Jordi Évole, pero es elogiable la capacidad del periodista para preguntar con atino, para explicar con claridad, para retratar a los entrevistados a conciencia y, además, romper los tubúes del programa informativo encorsetado. También hay que reconocer el trabajo que hay detrás de Salvados, porque el programa no lo hace Évole solo. Hay un equipo que graba 30 horas semanales para 47 minutos de reportaje. De ahí la madurez del formato: rodar mucho para quedarse sólo con lo realmente interesante.

Al final, Salvados demuestra que se puede hablar de la actualidad que nos preocupa con guiños cómplices al espectador, con sentido del humor, que hace más llevadero el complicado momento actual, y, por supuesto, con espíritu crítico. Y todo siempre aprovechando las posibilidades del lenguaje audiovisual para empaquetar mejor un espacio que aporta la valiosa visión de personalidades con perspectiva de esta sociedad que nos está tocando vivir. Y a la gente le interesa cada vez más. Y, claro, esto da mucho miedo a algunos políticos. Y a algunos mercados.

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