Las respuestas evasivas y con un guión estudiado de la infanta Cristina de Borbon- No sé, no conozco, no recuerdo

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El juez José Castro ha tenido durante cinco horas a la Infanta Cristina respondiendo a las más de 400 preguntas que llevaba preparadas. Durante ese tiempo, el instructor del caso Nóos le ha preguntado por Iñaki Urdangarin, por el palacete de Pedralbes y hasta por los libros de Harry Potter que doña Cristina compró presuntamente con dinero de Aizoon. Castro ha optado en más de una ocasión por llamarle “señora” y no “alteza” y se ha tomado la molestia de enseñarle una por una todas las facturas de Aizoon. Un interrogatorio largo, en el que la Infanta se ha mostrado “evasiva” y el juez tenaz e insistente.
“No sé, no conozco, no recuerdo”
Doña Cristina se ha mostrado “evasiva” durante las cinco horas que ha durado el interrogatorio del juez José Castro. Ante la batería de preguntas del instructor del caso Nóos, la hija del Rey ha señalado que ella “confiaba mucho en su marido” . “No sé, no conozco, no me consta, no recuerdo”, han sido las respuestas más repetidas por la hija del Rey, que según han indicado los abogados de las acusaciones, se ha mostrado en todo momento tranquila e incluso sonriente. Por otra parte, el agogado de la Infanta Jesús Silva ha negado que la duquesa de Palma esté respondiendo a las cuestiones que se le plantean con evasivas y ha subrayado que, por el contrario, ha contestado a “centenares de preguntas” aclarando con “lo que sabe y lo que no sabe” e, incluso, lo que podía suponer. Contrariamente, el abogado del Frente Cívico “Somos Mayoría”, asociación liderada por Julio Anguita, que ejerce de acusación popular, ha acusado a doña Cristina de evitar “en un 95 %” las preguntas del magistrado.
Las facturas de Aizoon
“¿Usted ha pasado hasta un párking de un euro, qué pensaba que iba colar?”, ha espetado el juez Castro durante el interrogatorio a la Infanta, a la que en más de una ocasión ha llamado “señora” y no “alteza”. La de cargar gastos personales a las cuentas de Aizoon- fiestas y viajes familiares, dispendios en combustible, aparcamientos y combustible o compras de botas y cascos de moto- ha sido una de las piedras angulares que han llevado al juez Castro a imputar a la Infanta por delitos de blanqueo de capitales y fraude fiscal. La Infanta se ha escudado con un “no lo sé, no he hecho la contabilidad de Aizoon” al ser preguntada por el origen de dichas facturas.
Clases de salsa y libros de Harry Potter
El juez Castro ha preguntado a doña Cristina por las clases de baile que presuntamente cargó a las cuentas de Aizoon.La Infanta ha respondido al magistrado que ella no sabe bailar salsa ni merengue y que tan solo recibió clases, hace años, de flamenco. Castro ha aprovechado la anotación para congratularse de que la hija del Rey sepa de sus orígenes cordobeses y que aprendiera a el baile típico de su tierra. Durante este momento del interrogatorio también han surgido los famosos libros de Harry Potter que la Infanta compró el 20 de mayo de 2008 y cargó presuntamente a las cuentas de Aizoon. En el caso de los libros de la saga fantástica escrita por la británica J.K. Rowling, la imputada ha asegurado desconocer que la tarjeta con la que los pagó se nutría con el dinero de la sociedad. Cabe recordar que la Agencia Tributaria cifra el importe de los gastos personales en 698.824 euros.
El palacete de Pedralbes
La sonrisa con la que la Infanta Cristina se ha dejado fotografiar a la entrada de los Juzgados de Palma se ha difuminado al tener que explicar que ya ha devuelto 150.000 euros de los 1,2 millones que el Rey le prestó en el año 2004 para la compra el palacete de Pedralbes que comparte con su marido, Iñaki Urdangarin. “Al final es mi padre y se fía de mí”, ha dicho la Infanta al ser preguntada sobre si el monarca no le reclama que le devuelva el resto del dinero.
Su padre el Rey
Durante la batería de preguntas, la infanta también ha reconocido a Castro que sabía que su padre le había pedido a Urdangarin en 2006 que dejara los negocios relacionados con Nóos “por razones estéticas” y de “imagen” por parte de la Casa Real. La Infanta sabía que el Rey pidió a Urdangarin que dejara Nóos. Según el testimonio de doña Cristina la petición se la habría hecho directamente el monarca al Duque de Palma. Nóos fue creada en el año 2003 y cobró un total de 5,9 millones de las administraciones de Baleares y la Comunidad Valenciana. Según el testimonio de la Infanta, la petición no se la realizó el monarca a su hija sino que fue a través de Romero como se la hizo llegar al Duque. Cabe recordar que el Consejo de Administración de Nóos estaba formada por cinco personas: los Duques de Palma, Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, así como Diego Torres y su esposa Ana María Tejeiro. Los cincos han sido imputados por el juez Castro.
“No se ha salido del guion”
Según ha explicado Manuel Delgado, abogado de Frente Cívico, la hija del Rey “no se ha salido del guion y ha venido muy bien preparada”. El letrado cree que el testimonio de doña Cristina “no va servir para esclarecer la verdad” puesto que “está ejerciendo su derecho a no decir una verdad que la comprometa”. Asimismo, el abogado ha señalado que la hija del Rey ha delegado en su esposo Iñaki Urdagarín la gestión de las empresas por las que ha sido imputada por los delitos de blanqueo de capitales y delito fiscal.
La teoría del amor
Los dos abogados de la acusación, Virgina López (por Manos Limpias) y Manuel Delgado (del Foro Cívico de Julio Anguita) han denunciado, tras finalizar el interrogatorio del juez Castro, que la Infanta está utilizando continuamente la “teoría del amor”. Delgado ha destacado que en su opinión se está intentando “salvar a la Infanta a toda costa, aunque se tenga que sacrificar a otro”, ha aseverado al explicar que Urdangarin podría servir de “cortafuegos”. Por esta razón, ha señalado que en el futuro de este procedimiento solicitarán “un nuevo peritaje tributario” para que “quede claro que las facturas falsas son falsas” y que “cuando se levanta el velo de una sociedad hay que levantarlo completo, para saber de dónde sale el dinero y a dónde llega”. Sin embargo, ambos han coincidido en elogiar el rigor del juez Castro en el interrogatorio. En este sentido Delgado ha afirmado que ha dejado poco trabajo para los abogados.
Aizoon en su casa
La acusación del Foro Cívico de Julio Anguita, a quien el letrado Manuel Delgado pone voz, ha indicado que la Infanta había respondido al juez que ni siquiera “sabía que en su casa había una empresa”, en referencia a Aizoon. El domicilio de la empresa era el palacete de Pedralbes de Barcelona donde vivía la pareja y sus hijos.
Niega ser ‘un escudo fiscal’
La Infanta ha asegurado desconocer el funcionamiento y la procedencia del dinero, de lo que se ocupaba Urdangarin. y aseguró que, como socia al 50% de la sociedad Aizoon, en ningún momento se ha sentido como un “escudo fiscal” frente al fisco, en contra de lo sostenido por el juez José Castro quien, en el auto mediante el que imputó a la hija del Rey por presunto delito contra la Hacienda Pública y de blanqueo de capitales, apuntó que la adquisición por parte de la encausada de la mitad de esta empresa tenía como objetivo una “aspirada protección fiscal”. La hija del Rey ha asegurado que aceptó participar en esta empresa porque confiaba en su marido y en la diligencia de Urdangarin para gestionar correctamente y dentro de la legalidad la actividad de Aizoon.
Su nombre en el folleto
La Infanta se ha desmarcado de las irregularidades del Instituto Nóos y de Aizoon al insistir en que no estaba informada con detalle de la actividad de estas sociedades. El juez Castro ha preguntado a la duquesa de Palma sobre la razón por la que su nombre aparecía destacado en el folleto informativo con el que el Instituto Nóos buscaba posible clientes. La imputada ha asegurado que nunca participó en las actividades de la sociedad con la que Urdangarin y Torres vertebraron la trama de captación y desvío de fondos públicos.
Empleados domésticos
La hija del Rey ha reiterado que no mantenía ninguna relación con la empresa que compartía al 50% con su marido por lo que ha asegurado que desconocía que los empleados domésticos que trabajaban en su casa habían sido contratados a través de Aizoon. La imputada ha reconocido que hizo la selección del personal doméstico de su casa, pagado por Aizoon, pero ha apostillado que no sabía cómo se abonaban sus retribuciones porque no tomaba parte en la administración de la empresa familiar.
Firmaba lo que su marido le pedía
La Infanta Cristina ha asegurado en su declaración judicial ante el juez José Castro que firmaba todo lo que le pedía su marido, Iñaki Urdangarin, porque confiaba en él.
No ha respondido a las acusaciones
En su comparecencia judicial, la duquesa de Palma ha respondido durante casi cinco horas a las preguntas del juez de Instrucción número 3 de Palma, José Castro; y durante media hora a las del fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach. También ha contestado a la abogacía del Estado, pero no ha respondido a las acusaciones.
‘Síntomas de flaqueza’
Fuentes judiciales afirman que hasta en dos ocasiones la Infanta Cristina ha mostrado “síntomas de flaqueza” cuando el juez ha tocado asuntos relacionados con el préstamo del Rey y cuando se le ha preguntado haber sido utilizada como “escudo fiscal“. Delgado (del Foro Cívico de Julio Anguita) ha destacado que la Infanta ha pasado “malos momentos” durante su declaración, pese, según reconoce, “haber tenido una preparación bastante importante”. De esta forma, han criticado que Doña Cristina “está haciendo el papelón de su vida” al “hacerse pasar por tonta” ya que muchas de las preguntas han sido contestadas con un “no sabe, no contesta”.
Camps, Barberá y Matas
Preguntada por su relación con el ex presidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps, la alcaldesa Barberà y el ex presidente balear Jaume Matas, doña Cristina ha asegurado que solo los conoce por ser quien es. La hija del Rey ha señalado que unicamente les ha conocido en calidad de miembro de la Familia Real. Cabe recordar que Castro citó a declarar como testigos a Barberá y a Camps para que explicaran por qué le dieron ‘a dedo’ 3,3 millones de euros públicos a Iñaki Urdangarin y Diego Torres y por qué les regalaron otros 385.000 por unos Juegos Europeos que jamás se celebraron.
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