Los robos azotan los coles

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Los di­rec­to­res de los cen­tros es­co­la­res de Reus (B­aix Camp) em­pie­zan a es­tar de­ses­pe­ra­dos. En las va­ca­cio­nes de Na­vi­dad se pro­du­je­ron nue­ve ro­bos en cen­tros edu­ca­ti­vos de esa ciu­dad, in­clui­do el de una guar­dería. «Ya no sa­be­mos qué ha­cer, es­ta­mos ven­di­dos. A pe­sar de que los Mos­sos ha­cen su tra­ba­jo, no pue­den es­tar vi­gi­lan­do el co­le­gio las 24 ho­ras del día», ex­pli­ca Pe­pa Belló, di­rec­to­ra del ins­ti­tu­to Ro­se­ta Mau­ri.

Los directores de los centros escolares de Reus (Baix Camp) empiezan a estar desesperados. En las vacaciones de Navidad se produjeron nueve robos en centros educativos de esa ciudad, incluido el de una guardería. «Ya no sabemos qué hacer, estamos vendidos. A pesar de que los Mossos hacen su trabajo, no pueden estar vigilando el colegio las 24 horas del día», explica Pepa Belló, directora del instituto Roseta Mauri. Pese a que en el edificio nuevo donde llevan un año instalados hay alarma y cámaras de seguridad, en el 2012 ese centro sufrió tres robos. Antes, cuando estaban en barracones, hubo otros tres. «No se llevan gran cosa, pero las molestias que causan son terribles», se queja Belló. «Tenemos que gastar un dineral en reparaciones», añade.

 

El saqueo de las escuelas de Reus no es, por desgracia, un caso aislado. Según cifras de los Mossos d’Esquadra, durante el 2012 se denunciaron 789 robos en centros educativos de Catalunya. Eso supone un aumento de cerca de un 10%, pues en el 2011 la cifra fue ligeramente superior a los 700. Si se tiene en cuenta que en Catalunya hay 5.650 centros educativos, la incidencia de este fenómeno delictivo está lejos de ser generalizada. Sin embargo, genera mucha alarma y perjuicio económico a los centros afectados, pues muchas veces cuesta más arreglar las ventanas o puertas que los ladrones han roto para entrar que los objetos que han robado.

ORDENADORES, CÁMARAS Y DINERO / La mayoría de los robos a colegios son asaltos realizados por ladrones que de noche, en fin de semana o en época de vacaciones de verano, Navidad o Semana Santa, se introducen en los centros (normalmente, saltando la verja y forzando una ventana) y se llevan aquello que encuentren de valor. Las escuelas suelen comunicar a los Mossos que les han robado algún ordenador, cámaras de fotos y, sobre todo, el dinero en metálico que el centro pueda tener para hacer frente a pequeños gastos.

El hecho de que la mayoría de los centros tengan sistemas de alarma muy rudimentarios (o directamente no dispongan de ellos) y que en época de vacaciones estén durante bastante tiempo desiertos los convierten en presa fácil para ladrones poco profesionales que no quieran correr demasiados riesgos y que, por su desesperada necesidad de dinero, se conformen con lo poco con que ahí puedan arramblar. Esos asaltantes saben que, aunque sea de poco valor, dentro de los centros siempre va a haber algún tipo de material, sobre todo informático, que podrán revender. La otra tipología de robo que se denuncia en las escuelas se produce en los días lectivos y son pequeñas sustracciones, últimamente sobre todo de teléfonos móviles.

SIN GRUPOS ORGANIZADOS / Albert Oliva, jefe del Área de Proximidad y Seguridad Ciudadana de los Mossos, corrobora que los robos a colegios suelen producirse «en época de vacaciones» y llama a la calma, pues «no hay ningún tipo de banda organizada llevándolos a cabo». «A veces son ladrones y, otras veces, antiguos alumnos que quieren hacer una gamberrada», añade este mando de los Mossos d’Esquadra.

Los robos en centros escolares ocurridos durante las fiestas navideñas en Reus encajan en esos patrones delictivos. En el primer asalto de este curso, en el Roseta Mauri forzaron una puerta y «apenas se llevaron nada», detalla la directora. En el segundo, entraron tras romper una ventana y se hicieron con unos 50 euros de la calderilla que genera el servicio de fotocopias, además de poner varios despachos patas arriba. Tras esta acción, la dirección del centro puso cerraduras más seguras. Los cacos entonces optaron por romper un cristal y, tras revolverlo todo, se llevaron un teléfono móvil y un ordenador portátil.

Mientras, la escuela Marià Fortuny de Reus sufrió el robo el día de Navidad. Rompieron una ventana y se llevaron material informático y otros objetos. «Somos una escuela de barrio con recursos ajustados y solo falta que nos vengan a robar», explica Montserrat Alzamora, la directora de un centro cuyo sistema de alarma tampoco atemorizó a los ladrones. En la guardería El Barrufet, se disparó la alarma la noche de Reyes. «Quizá no les dio tiempo a llevarse nada, aunque no nos hemos librado de los destrozos y las molestias», explican los responsables del centro, que han tenido que reparar una persiana y reponer cristales, que ahora son de seguridad. «Al menos, que tengan más trabajo para entrar, pero no podemos hacer mucho más. Los Mossos ya nos han dicho que han reforzado la vigilancia», detallan.

ARRESTO EN MANRESA / A pesar del escaso valor de lo robado, todos los asaltos a centros educativos son investigados por los Mossos d’Esquadra. Así, por ejemplo, la semana pasada fue arrestado en Manresa (Bages) un individuo que la noche del 21 de diciembre había asaltado un instituto de esa ciudad. Aunque le saltó la alarma, tuvo tiempo de llevarse unos pocos euros en metálico y dos cámaras fotográficas.

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