Promovemos que ya no se utilice el espacio aéreo común para transportar sonidos impuestos e innecesarios.

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campanasSilvana Buján desea compartir con Ud estas reflexiones.

En ocasiones para comprender algo que parece irrelevante es una buena herramienta llevarlo al extremo:

Imagine usted que vive en una calle en la cual tiene una iglesia evangélica que canta sus alegres sones por altavoces cada hora en punto.
Imagine que un poco más allá hay una mezquita y el almuédano asciende a la torre a recitar el Corán convocando a las diferentes oraciones diarias
Imagine que otro poco más allá hay un sitio de ceremonias de culto de una comunidad africana, que hacen sonar sus cuernos y sus instrumentos de percusión, por altavoces, cada tres horas como indica su rutina litúrgica.
Pensándolo así, es probable que comprenda que es un despropósito obligar a varias calles a la redonda a recibir el repique de campanas.Aquello que era imprescindible en épocas pasadas para organizar la vida cotidiana de una comuna o convocar a misa, con el paso de los siglos ha quedado como una práctica acústica invasiva que se suma a otros ruidos y sonidos no buscados por los pobladores que desean o necesitan silencio.

Promovemos que ya no se utilice el espacio aéreo común para transportar sonidos impuestos e innecesarios.

Agradeciéndole su gentileza, le saluda atte.

Lic. Silvana Buján,

Mar del Plata,

Argentina

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