Se buscan músico callejero politicamente correctos en el ayuntamiento de Madrid- Dos jóvenes graban con cámara oculta su actuación en las pruebas del Ayuntamiento para músicos callejeros

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¡Gracias, alcaldesa, por dejarnos hacer una prueba para tocar en la puta calle!

“Hemos aprendido más en seis meses de calle que en 16 años de conservatorio”,cantan dos jóvenes en un vídeo grabado durante la audición para obtener una licencia para actuar en las calles de Madrid. Dicen llamarse Potato Omelette Band y aprovechan la audición que realizó el Ayuntamiento la semana pasada para criticar la imposición de las pruebas y su falta de transparencia. “Los integrantes del comité no se identifican ni especifican cuáles son los criterios de idoneidad que aplicarán en las pruebas”, explican al principio del vídeo.

En la letra de la canción con la que se presentan ante este comité (una versión libre de No hay nadie como tú de Calle 13), aprovechan para criticar la decadencia de la ciudad, “Ay mi Madrid, pobre ciudad mía, que te quitan artistas pa poner policías. Tú que eras toda alegría, ahora gris color ceniza”, y se dirigen directamente a la gestión de la alcaldesa Ana Botella: “Gracias alcaldesa por cerrar y privatizar nuestros teatros, por cerrar todas las salas de conciertos poco a poco, por permitirnos hacer una prueba para tocar en la puta calle”. Son algunas de las letras de este vídeo subido a Youtube el 5 de diciembre que ha tenido mucho eco en las redes sociales.

Unos 350 músicos se someten entre hoy y el miércoles a un casting organizado por el Ayuntamiento de Madrid, que ha puesto en marcha una suerte de examen o “prueba de idoneidad” para otorgar una autorización que permita a los artistas actuar, en solitario o integrados en uno o varios grupos, en las calles y espacios públicos del distrito madrileño de Centro. La autorización es gratuita y su validez es de un año, prorrogable hasta cinco.

Los aspirantes, que han presentado una solicitud previa y que se examinan en el centro Cultural Conde Duque de nueve a dos, deben llevar sus instrumentos e interpretar brevemente y con el mínimo de música de acompañamiento su música según las indicaciones que les hagan las comisiones constituidas a tal efecto y que están compuestas por dos profesionales del ámbito musical y por un secretario municipal. Estos valorarán que los participantes dispongan de un nivel de interpretación en directo suficiente y “capaz de animar o entretener al público, sin molestar a los vecinos o viandantes”.

Con esta autorización, contemplada en el artículo 17 del Plan Zonal Específico de la Declaración de Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) del pasado 7 de octubre, pretende según el Ayuntamiento “garantizar la convivencia y el derecho al descanso de los vecinos”, al tiempo que se protege “esta manifestación de arte urbano que aporta cultura, vida y alegría a las calles de la ciudad, pero exigiendo unos estándares mínimos de calidad y unas condiciones espaciales, de horarios y medioambientales adecuadas”.

Los que no logren el permiso no podrán tocar en el centro y los que se hagan con uno deberán respetar un sin fin de normas. No podrán actuar en las calles catalogadas como ruidosas del centro, que se encuentran en cuatro áreas: el barrio de las Letras, en los alrededores de la calle de Huertas; la zona de las cavas y la plaza de San Andrés, en el espacio conocido popularmente como La Latina; el barrio de Chueca, entre Hortaleza y prácticamente la Castellana; y Malasaña, entre la plaza del 2 de mayo, Fuencarral y la Gran Vía.

En el resto de calles del distrito, los músicos con permiso deberás respetar un horario de diez de la mañana a diez de la noche, que se amplía a las once entre junio y septiembre. Eso sí, deberán dejar de tocar a la hora de la siesta, entre las tres y las cinco de la tarde,

También hay limitaciones de espacio: se excluyen os viales cuya anchura no supere los siete metros y se debe garantizar el libre tránsito de los peatones y vehículos y el acceso a las viviendas, locales o a la visión de los escaparates; al tiempo que se establece una distancia mínima entre músicos no inferior a 75 metros lineales. También deberán cambiar de ubicación cada dos horas y, en cuanto a los instrumentos, no se permitirán ni percusión ni amplificadores.

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