La oruga Helicoverpa armigera provoca la ruina en muchas plantaciones en Brasil

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Una nueva plaga procedente de África y Asia, capaz de destruir numerosos cultivos agrícolas y que hasta ahora no había sido detectada en Latinoamérica, se convirtió en una nueva amenaza para Brasil, uno de los mayores graneros mundiales, informaron hoy fuentes oficiales.

Se trata de la Helicoverpa armigera, una oruga capaz de provocar millonarias pérdidas en cultivos de granos, hortalizas y cítricos en diferentes regiones del país, informó la estatal Empresa Brasileña de Pesquisa Agrícola (Embrapa).

La presencia de la plaga en el país fue confirmada en enero pasado mediante el análisis de muestras recogidas por la Embrapa en diferentes cultivos de Bahía, estado del nordeste de Brasil.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento del Brasil (MAPA) confirmó la declaratoria de emergencia fitosanitaria hecha por el Estado de Goiás ante la presencia de la oruga helicoverpa armígera en su territorio. De igual forma, anunció que el mismo nivel de alarma fue expedido para 90 municipios del vecino Estado de Minas Gerais, ambos en la región del Sudeste brasileño.

Este tipo de anuncio se había hecho previamente desde los estados agrícolas de Mato Grosso y Bahía, el 18 de noviembre pasado. Con tales declaratorias, en las mencionadas jurisdicciones puede empezar a aplicarse las medidas previstas en la Ordenanza No. 1,109 del 7 de noviembre pasado, expedida por el MAPA, que establece directrices para la gestión integrada de la plaga.

Entre otras actividades de control están el barbecho sanitario, la adopción de áreas de refugio y la destrucción de residuos de cultivos. La importación de pesticidas que contengan benzoato de emamectina también se autoriza para estos efectos. La oruga helicoverpa armígera es unaplaga polífaga y cosmopolita, originaria de África, que ataca actualmente varios cultivos en Brasil como la soja, algodón, maíz, frijol común, garbanzo, linaza, girasol, cereales de invierno, cítricos, trigo, cebada, avena y sorgo.

Su efecto nocivo se ha padecido en Asia, Europa y Oceanía. En Sudamérica fue identificada en febrero de 2013 por investigadores de la Empresa Brasilera de Investigación Agropecuaria (Embrapa), Silvana Paula-Moraes y Alexandre Specht de Embrapa Cerrados, y por Daniel Ricardo Sosa-Gómez de Embrapa Soja, mediante análisis morfológicos y de ADN en adultos del sexo masculino.

Algunas hipótesis mencionan que esta plaga llegó de Europa en una importación de flores a través de Argentina y otras mencionan la posibilidad de bioterrorismo. Esta plaga tiene como características importantes una alta resistencia a insecticidas, gran movilidad y elevada tasa de reproducción, ya que cada hembra adulta (mariposa tipo polilla) tiene la capacidad de ovipositar de 1,000 a 1,500 huevos en ciclos de 40 días.

La estadounidense Monsanto, una de las mayores empresas proveedoras de herbicidas y transgénicos del mundo y que tiene una presencia relevante en Brasil, ha multiplicado sus esfuerzos para acabar con esta oruga.

De momento, la dichosa oruga, con una sorprendente capacidad destructiva, se ha localizado en 21 estados brasileños. Entre estos se encuentra el mayor productor de grano del país, Mato Grosso, Bahía, Pauí, Goiás o Minas Gerais, en los que el gobierno de Dilma Rouseff se ha visto obligado a activar todas las alarmas. En algunas de estas regiones el estado de emergencia se prolongará durante un año.

En un momento en que el milagro económico brasileño comienza tambalearse, la irrupción de estas pequeñas orugas golpea de lleno en uno de los sectores clave para Brasil. No en vano, es ya el mayor exportador mundial de maíz y compite por arrebatar a Estados Unidos el liderazgo en soja. Según las estimaciones oficiales, estos gusanos han provocado la pérdida de más de 4.700 millones de dólares para los agricultores brasileños, que han tenido que multiplicar sus gastos en insecticidas.

Además, esta plaga tiene en vilo a los mayores consumidores de cereal. Especialmente a China, que consume el 60% de la soja de todo el mundo. El gigante asiático ve cómo la misma oruga que tantas veces ha causado estragos entre sus agricultores –así como en otros países de Asia, África y Oceanía– ha cruzado un océano para, desde otro continente, desestabilizar la producción agrícola de Brasil y, si el problema persiste, disparar los precios internacionales, según algunos analistas.

Para combatir a los gusanos, las autoridades brasileñas y la industria del país han dado luz verde a poder utilizar plaguicidas más potentes que hasta ahora no estaban autorizados. Todos los actores afectados se han puesto manos a la obra. La estadounidense Monsanto, una de las mayores empresas proveedoras de herbicidas y transgénicos del mundo y que tiene una presencia relevante en Brasil, ha multiplicado sus esfuerzos para acabar con esta oruga.

Científicos de la Universidad de Passo Fundo (UPF), en colaboración con la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) trabajan codo con codo para tratar de identificar a la larva en su etapa adulta y así poder capturarlas. En este sentido, recomiendan a los agricultores que tengan la mínima sospecha que lo comuniquen para poder ser evaluadas en el laboratorio y anticiparse a la ruina segura que ya ha provocado la diminuta oruga en miles de plantaciones de Brasil.

Helicoverpa-oruga

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